Investigadores de la Universidad Rey Juan Carlos lideran un proyecto de teleasistencia mediante la TDT.

Desarrollar un sistema de teleasistencia mediante la TDT. Con este objetivo un grupo de investigadores de la Universidad Rey Juan Carlos ha puesto en marcha el proyecto CALISTO, una iniciativa realizada en colaboración con la Universidad de Barcelona y financiada por el IMSERSO, que ha permitido implementar un dispositivo que envía un SMS de alerta cuando el anciano lleva mucho tiempo sin utilizar el mando a distancia de la televisión. “La idea surgió a raíz del sistema japonés de tetera inteligente, un electrodoméstico que emite una señal de alarma cuando detecta que no ha sido utilizado en un determinado tiempo. En España hemos escogido uno de los actos que realizan las personas mayores con más frecuencia: ver la tele”, asegura Álvaro Pérez-Ugena, Profesor de Estructura de la comunicación social y director de la investigación.

CALISTO es un dispositivo periférico que se instala sobre el televisor. El prototipo diseñado se puede ajustar a los hábitos de consumo de televisión del mayor. Con el fin de evitar falsas señales de alarma, puede realizar variaciones en el volumen y en el canal buscando llamar la atención del usuario. Cuando no se obtiene respuesta, envía la señal de alarma a un número de teléfono móvil previamente seleccionado: familiares, amigos, centro de emergencia, o cualquier otra persona encargada de su cuidado. Sin embargo, el sistema no sólo es capaz de reconocer las señales emitidas por un mando a distancia, sino que puede detectar también la señal lanzada por cualquier emisor de infrarrojos. De esta forma, podría interactuar con equipos de sonido, aires acondicionados, DVD, etc.

Como aplicación adicional el dispositivo permite la inclusión de mensajes de texto en la pantalla de la televisión como recordatorios para la toma de medicamentos, citas con el médico o hábitos cotidianos. De igual forma, también permite incorporar un sistema de mensajes auditivos.

Para garantizar la funcionalidad del dispositivo, los investigadores han constatado en un estudio previo que el hábito de ver la televisión es masivo entre los mayores de 65 años. En este sentido, han detectado, con ayuda de trabajadores sociales especializados en la asistencia a ancianos, que un 88% ve la televisión todos los días, un porcentaje que se incrementa hasta el 93% si se suman los que dicen verla casi todos los días. Y lo hacen durante mucho tiempo: 270 minutos diarios. El consumo es mayor entre las mujeres (4,57 horas) que entre los hombres (4,37) y aumenta de forma gradual en función del número de personas que vivan con el mayor, pudiendo llegar a seis horas cuando el anciano convive con tres. Así, los entrevistados aseguran que cuando viven solos deben realizar más actividades (salir a comprar, cocinar, etc), lo que les quita tiempo para ver la televisión.

Además, un 37% posee dos aparatos en su hogar. Fundamentalmente en el salón o en el comedor, seguido del dormitorio y la cocina. El 58% asegura apagar la televisión antes de irse a dormir, un dato que coincide con el número de personas que no disponen de televisión en su dormitorio, un 57%.

El estudio no sólo constata que ver la televisión es un hábito de gran calado entre los mayores, sino que obedece a unos patrones rutinarios, lo que facilita configurar el dispositivo a cada usuario potencial. Y es que el 77% se mantiene fiel a su programa favorito y lo ve siempre o habitualmente. Y cuando no lo hacen es por causa mayor: cita médica (el 91%), visitas a familiares (81%), visitas de familiares (el 71%), vacaciones (el 47%) o enfermedad (el 43%).

 
 
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