Santos Morales, director Vertical Hospitality en Zennio

Santos Morales Director Vertical Hospitality

La automatización y la digitalización se han convertido en pilares estratégicos para el sector hotelero, donde la eficiencia energética, la optimización operativa y la experiencia del huésped deben convivir sin fricciones. En este contexto, los estándares abiertos y las soluciones de control inteligente juegan un papel clave para garantizar edificios más sostenibles, flexibles y preparados para el futuro. En esta entrevista para CASADOMO, Santos Morales, director Vertical Hospitality en Zennio, analiza los principales retos tecnológicos a los que se enfrentan los hoteles, el impacto real de la domótica en la rentabilidad del activo y las tendencias que marcarán el desarrollo del sector en los próximos años.

Santos Morales, director Vertical Hospitality en Zennio, analiza el papel de la domótica y los estándares abiertos en la evolución del sector hotelero.

CASADOMO: Los hoteles buscan equilibrar sostenibilidad, eficiencia operativa y una experiencia cada vez más personalizada. ¿Cuáles son los principales retos tecnológicos que afrontan los hoteles para lograr ese equilibrio?

Santos Morales: El gran reto no es llenar el hotel de tecnología, sino que esa tecnología sea invisible. Si el huésped tiene que pensar para encender la luz, hemos fracasado.

Para lograr ese equilibrio, veo tres batallas clave: La primera es la sostenibilidad silenciosa. El huésped no quiere sufrir por el planeta; quiere confort. El reto es que la habitación piense sola: que baje el clima cuando sales a la playa y lo recupere antes de que vuelvas, sin que tengas que tocar un botón.

La segunda es evitar el Frankenstein tecnológico. Muchos hoteles son un puzle de sistemas que no se hablan entre sí: clima, iluminación y control de accesos, cada uno de marcas, con dispositivos y estándares de comunicación diferentes. Eso es insostenible. Necesitamos un idioma común, y ahí es donde KNX es imbatible para evitar depender de las vicisitudes que puedan surgir de un solo proveedor.

Y la tercera es la estética y el diseño. La tecnología no puede pelearse con el interiorismo. Un termostato feo arruina una pared de mármol. La domótica debe integrarse en el diseño, no imponerse sobre él. En resumen, la mejor tecnología es la que no notas que está ahí, hasta que la necesitas.

CASADOMO: La automatización basada en estándares como KNX suele asociarse al ahorro energético, pero también tiene un impacto directo en la rentabilidad del activo. ¿Cómo puede la domótica bien integrada transformar los costes operativos y el valor de una propiedad hotelera?

Santos Morales: Impacta directamente en las dos líneas clave del balance: gastas menos en operar, el OPEX, y tu edificio vale más, el CAPEX. En el día a día, un hotel automatizado deja de tirar dinero.

En climatización, que es el mayor gasto, el sistema sabe si la habitación está vendida, ocupada o en limpieza, y ajusta la energía al milímetro. Es ahorro puro sin tocar el confort.

En personal, imagina lo que ahorras si mantenimiento sabe qué bombilla se ha fundido sin tener que hacer rondas, o si recepción sabe que la habitación está lista para limpiar con una sola pulsación de botón por parte del huésped. Eso es eficiencia operativa real.

Pero lo más importante es el valor del activo. Un hotel se reforma para durar 15 años. Si instalas sistemas cerrados, en tres años tu hotel ya es viejo. Si usas estándares abiertos, como hacemos en Zennio a través del protocolo KNX, tu hotel es actualizable. Proteges tu inversión frente a la obsolescencia. Un hotel inteligente no solo es más eficiente: se vende más caro. Y además, un hotel percibido como de categoría superior consigue, obviamente, un ingreso mayor.

CASADOMO: La digitalización promete automatizar procesos, pero muchos hoteles temen incrementar la complejidad operativa. ¿Cómo puede la tecnología convertirse realmente en un facilitador del trabajo diario del personal y no en una carga adicional?

Santos Morales: Ese miedo es completamente lógico, porque muchos hoteles han vivido digitalizaciones que añadían capas sin resolver lo básico. La clave está en una idea muy clara: automatizar para simplificar, no para impresionar.

Para que la tecnología sea un facilitador debe cumplir tres condiciones: La primera es tener estados operativos claros y accionables. El personal no necesita cien datos; necesita señales que le ayuden a decidir. En accesos, por ejemplo, no se trata solo de abrir puertas, sino de comunicar estados como No molestar o Limpiar habitación de forma inmediata y comprensible. Dispositivos como la gama IWAC incorporan señalización LED de eventos y estados incluyendo DND y MUR, en un formato resistente, incluso para exterior, y con apertura segura mediante KNX Secure.

La segunda es contar con procesos repetibles y estandarizados. Si cada habitación funciona diferente, la operación sufre. La domótica en hospitality debe permitir que la cadena estandarice escenas, consignas, lógica de ocupación y comportamiento por tipología. Así, formar a personal nuevo es más fácil y el hotel opera con consistencia.

Y la tercera es menos dispositivos y más coherencia. Cada elemento extra es un punto potencial de fallo. Cuando la interfaz está bien diseñada, y aquí el trabajo con arquitectura e interiorismo es clave, el huésped entiende cómo usarla y el personal cómo operarla. El resultado es menos incidencias.

En Zennio insistimos mucho en una metodología de proyecto: primero definir la operativa (qué necesita mantenimiento, housekeeping y recepción), luego traducirlo a lógica y solo después diseñar el funcionamiento y los dispositivos. Siguiendo esa secuencia, la tecnología deja de ser una carga y se convierte en una herramienta de orden.

CASADOMO: En procesos de reforma o reposicionamiento, la tecnología juega un papel cada vez más relevante. ¿De qué manera la domótica contribuye a elevar la categoría percibida del hotel y a reforzar su propuesta de valor frente al huésped?

Santos Morales: En una reforma se compite en dos ligas: la física, muebles, materiales, diseño, y la emocional, que es cómo se siente la estancia. Y ahí la domótica es la reina.

Subir de categoría hoy no significa poner pantallas táctiles complejas, sino eliminar fricción.

La bienvenida perfecta: entrar y que la habitación te reciba con la iluminación y la temperatura exactas transmite un mensaje muy claro: te estábamos esperando. Eso es lujo.

La intuición radical: si el huésped necesita un curso de cinco minutos para apagar la luz de la mesilla, la experiencia es barata, por muy caro que sea el hotel. La tecnología debe ser obvia.

Y la limpieza visual: en las reformas modernas se busca minimalismo. Nuestros dispositivos condensan en un solo panel de cristal lo que antes eran cuatro interruptores de plástico y un termostato de ruleta. Limpiar la pared es elevar la categoría.

Al final, la tecnología bien aplicada hace que el hotel parezca más moderno, más seguro y, sobre todo, más cuidado.

CASADOMO: Conocer la situación real de ocupación es uno de los elementos más determinantes en una habitación, tanto para el confort como para la eficiencia. ¿Qué avances están marcando la diferencia y por qué son tan importantes para la operación hotelera?

Santos Morales: Es vital porque venimos de una tecnología tonta: el tarjetero. Durante años, el hotel creía que tarjeta puesta significaba persona dentro. Pero el huésped aprendió a dejar una tarjeta para mantener el aire encendido, derroche, o se le apagaba todo si se quedaba quieto leyendo, confort roto.

El gran avance es que la habitación ya no adivina, ahora siente. Gracias a la tecnología multiseñal y a sensores avanzados, como los fabricados en Zennio, el algoritmo de ocupación cruza datos: detecta movimiento, aperturas de puertas, etcétera.

El resultado, tras la experiencia acumulada en más de cien mil habitaciones equipadas con nuestra solución, es que la habitación sabe distinguir si has bajado a cenar y pasa a modo ahorro, o si estás durmiendo la siesta sin moverte y mantiene el confort.

El impacto es muy claro: se acabó que entre la camarera de piso cuando estás dentro porque el sistema creía que no había nadie. Un buen algoritmo es la diferencia entre una domótica que molesta y una que hace la estancia perfecta mientras ahorra energía.

CASADOMO: En un momento en el que la innovación avanza a gran velocidad, no todas las tendencias tecnológicas llegan realmente a los hoteles. ¿Qué tendencias se implantarán de forma masiva en los próximos cinco años? Y en ese contexto, ¿qué hace que Zennio se consolide como un socio tecnológico fiable para el sector hospitality?

Santos Morales: Olvidémonos de la ciencia ficción. La innovación que se queda es la que da dinero o ahorra problemas. Veo cuatro tendencias que dejarán de ser extras para convertirse en obligatorias.

La primera es la habitación como producto. Las cadenas ya no quieren experimentos habitación por habitación. Quieren una habitación tipo, industrializada, escalable y replicable. Si tienes 200 habitaciones, necesitas un único cerebro que las gestione igual, no 200 configuraciones distintas.

La segunda es la eficiencia quirúrgica. Ya no basta con apagar el aire cuando sale el cliente. La tendencia es que el edificio reaccione al clima exterior, a la orientación solar y a la ocupación real en tiempo real. Es pasar de ahorrar a no desperdiciar ni un vatio.

La tercera es la salud invisible. Hasta ahora solo nos preocupaba la temperatura. Ahora el CO₂, la humedad y la ventilación son el nuevo estándar de lujo. El huésped dormirá mejor y no sabrá por qué, pero será porque el aire es perfecto.

Y la cuarta es el fin de las llaves. El acceso deja de ser un trámite para formar parte de la experiencia: uso del móvil, seguridad encriptada, como hacemos con nuestras soluciones Secure, y que, al abrir la puerta, la habitación ya sepa quién eres y se ajuste a ti.

¿Y por qué Zennio en este escenario? Porque no hacemos domótica genérica, hacemos ingeniería para hoteles. Entendemos que el diseño es sagrado, por eso nuestros dispositivos son estéticamente cuidados. Usamos KNX porque es el estándar mundial que garantiza que no te quedarás atrapado en una tecnología propietaria dentro de diez años. Y, sobre todo, porque sabemos que en un hotel la tecnología no puede fallar un sábado a las tres de la mañana.

CASADOMO: Para cerrar, ¿te gustaría resumir la entrevista con una idea clave?

Santos Morales: Si tengo que resumirlo en una frase: nuestro trabajo consiste en convertir cables y electrónica en dos cosas muy concretas: rentabilidad para el propietario y recuerdos perfectos para el huésped. Esa es la única innovación que importa.

 

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