El Ayuntamiento de Castellón ha abierto al público la Biblioteca 5.0 de la calle Mayor tras la rehabilitación integral de la Casa Andreu, un edificio del siglo XVIII que suma 1.378 metros cuadrados distribuidos en cuatro plantas y un patio interior. La actuación ha transformado uno de los espacios de lectura más reconocidos de la ciudad en una instalación accesible, funcional y adaptada a distintos perfiles de usuarios. El sistema de gestión del edificio permite controlar los aforos, la calidad del aire, los consumos, la iluminación y el riego.
La reforma ha supuesto una inversión total de 3.861.059 euros, de los que 2.617.263 euros proceden de la Unión Europea a través de los fondos Next Generation EU, dentro del Programa de Impulso a la Rehabilitación de los Edificios Públicos para las Entidades Locales. El nuevo equipamiento alberga 20.000 libros y forma parte de la estrategia municipal de mejora de los servicios públicos dirigidos a la ciudadanía.
Rehabilitación de la Casa Andreu
El acto de apertura contó con la alcaldesa, Begoña Carrasco; la presidenta de la Diputación, Marta Barrachina; la subdelegada del Gobierno, Antonia García Valls; la delegada del Consell, Susana Fabregat; el director del CEU, José María Mira de Orduña; y la concejala de Cultura, María España. También asistieron miembros de la corporación municipal, autoridades civiles y militares, el arquitecto municipal, Ángel Beltrán, y Carmen Vilanova, directora de la Oficina de Planificación Económica del Ayuntamiento.
Carrasco destacó el valor simbólico de la reapertura para la ciudad y vinculó el proyecto con la trayectoria histórica de la Biblioteca Municipal. La alcaldesa subrayó que el objetivo es que Castellón disponga de un espacio con libros y, al mismo tiempo, de una referencia cultural para la ciudad. También puso el foco en el uso infantil de la biblioteca, al señalar que el equipamiento puede convertirse en el lugar donde muchos niños inicien su relación con la lectura.
Cerámica, accesibilidad y eficiencia energética
La intervención en el inmueble ha tenido en cuenta su catalogación con protección parcial. El arquitecto municipal, Ángel Beltrán, explicó que la actuación sobre la fachada ha sido limitada y se ha centrado en la conversión de tres ventanas del fondo en puertas para cumplir la normativa contra incendios y habilitar las áreas de emergencia necesarias. Por este motivo, el grueso de la reforma se ha desarrollado en el interior del edificio.
La cerámica castellonense tiene un papel destacado en el resultado final, con 1.674 metros cuadrados de pavimentos y revestimientos cerámicos. La rehabilitación también ha incorporado un gran lucernario y un jardín vertical, junto con una distribución flexible que permitirá acoger exposiciones temporales y actividades culturales.
El nuevo equipamiento incluye zonas abiertas de lectura y estudio, salas para trabajo individual y en grupo, bebeteca, salas infantil y juvenil, una sala de prensa orientada especialmente a personas mayores, sala de lactancia y cambiador. Además, dispone de un sistema de gestión del edificio para controlar aforos, calidad del aire, consumos, iluminación y riego.
Las mejoras de accesibilidad y eficiencia energética forman parte de los requisitos del proyecto financiado con fondos europeos. La obtención de la financiación exigía situarse entre las mejores propuestas en eficiencia energética, estética, sostenibilidad, accesibilidad, seguridad, experiencia de uso y gestión de residuos. Durante la obra se recicló y reutilizó más del 70% de los residuos, y las previsiones del proyecto estiman un ahorro energético del 70% respecto a un edificio convencional.
