El Consejo de Ministros ha aprobado la Estrategia Deep Tech España, una iniciativa que movilizará más de 8.000 millones de euros hasta 2030 con el objetivo de transformar el potencial científico del país en liderazgo tecnológico y desarrollo industrial.
La estrategia está impulsada por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades (Miciu) y el Ministerio para la Transformación Digital y de la Función Pública, y cuenta con la participación de otros 11 ministerios y se desarrollará en coordinación con comunidades autónomas, universidades, centros de investigación, empresas y la Unión Europea.
Estrategia Deep Tech España para las tecnologías avanzadas
La Estrategia Deep Tech España 2026-2030 se centra en el impulso de tecnologías avanzadas basadas en conocimiento científico, capaces de transformar sectores clave de la economía y los servicios esenciales. Estas tecnologías incluyen desde desarrollos ya consolidados, como Internet, el GPS o los teléfonos móviles, hasta avances actuales con gran potencial en ámbitos como la biotecnología, la inteligencia artificial, la energía o la computación cuántica.
El documento ha sido elaborado con la participación de 13 ministerios y, aunque se centra en las actuaciones de la Administración General del Estado, su despliegue requiere una estrecha coordinación con comunidades autónomas, universidades, centros de investigación, centros tecnológicos, empresas y la Unión Europea.
La estrategia define diez áreas prioritarias: biotecnología y salud; tecnologías para la sostenibilidad y energías limpias; tecnologías de inteligencia artificial y del dato; semiconductores; conectividad avanzada y tecnologías digitales; robótica y sistemas autónomos; materiales avanzados, fabricación y reciclaje; tecnologías de detección avanzadas; tecnologías cuánticas; y tecnologías del espacio y propulsión.
Tres ejes de actuación
El plan se articula en tres grandes ejes de actuación. El primero está orientado a reforzar las capacidades científicas y tecnológicas del país mediante el impulso de infraestructuras de referencia internacional como Spain Neurotech en Madrid, el acelerador IFMIF-DONES en Granada, el Centro Ibérico de Investigación en Almacenamiento Energético en Cáceres o el Acelerador de Hadronterapia en Valencia, además de centros consolidados como el Barcelona Supercomputing Center.
El segundo eje busca transformar el conocimiento científico en tejido empresarial, empleo cualificado e industria de futuro, concentrando cerca del 80% del presupuesto de la estrategia. En este ámbito destaca el programa Deep Start, dotado inicialmente con 353 millones de euros para impulsar la inversión en deep tech, así como la colaboración con el Fondo Europeo de Inversiones para movilizar recursos hacia fondos especializados.
Este bloque también contempla modelos avanzados de colaboración público-privada, como el proyecto WISER, orientado al desarrollo de la fusión nuclear en España mediante la cooperación entre el CIEMAT, el CDTI y Técnicas Reunidas, con una inversión prevista de 500 millones de euros.
El tercer eje se centra en la creación de un ecosistema deep tech más dinámico y coordinado, mediante la mejora de la cooperación entre administraciones, la reducción de barreras burocráticas y la creación de entornos regulatorios que faciliten la experimentación segura de nuevas tecnologías.
Asimismo, se prevé la puesta en marcha de un Observatorio Nacional Deep Tech con el objetivo de conectar talento, investigación, empresas e infraestructuras, además de reforzar la proyección internacional del ecosistema innovador español.
