Inteligencia artificial, IoT, BIM y análisis de datos para conservar el patrimonio y mejorar la accesibilidad de la Capilla Brancacci de Florencia

La inteligencia artificial, el Internet de las Cosas (IoT), el modelado BIM y la analítica de datos están presentes en uno de los lugares más emblemáticos del Renacimiento. La Capilla Brancacci de Florencia se ha convertido en un laboratorio europeo donde una red de sensores monitoriza la calidad del aire, la humedad, la iluminación y el flujo de visitantes para correlacionar esos datos con el estado de conservación de los frescos. El objetivo es demostrar que el análisis integrado de la información puede mejorar tanto la protección del patrimonio como la experiencia de quienes lo visitan.

La Capilla Brancacci se convierte en un laboratorio europeo donde tecnología y patrimonio se unen para conservar sus frescos y mejorar la accesibilidad.

Durante siglos, la Capilla Brancacci de Florencia ha sido considerada una de las grandes joyas del Renacimiento italiano. Sus frescos, realizados principalmente por Masaccio y completados por Filippino Lippi, han atraído a generaciones de visitantes fascinados por una revolución artística que cambió la historia de la pintura occidental. Sin embargo, el reto actual de este espacio histórico no es únicamente conservar sus obras maestras, sino garantizar que puedan ser disfrutadas por el mayor número posible de personas.

Con este objetivo, la Capilla Brancacci se ha convertido en uno de los principales laboratorios europeos para experimentar nuevas formas de accesibilidad, conservación sostenible e innovación tecnológica dentro del patrimonio cultural. El sitio florentino forma parte del proyecto europeo AccesS (Enhancing Accessibility and Sustainability in Smart Cities and Smart Buildings: The Universal Accessibility Suite Initiative), financiado por el programa Horizon Europe, que busca desarrollar herramientas para crear edificios y espacios urbanos más inclusivos, inteligentes y sostenibles.

Más que desarrollar aplicaciones independientes, AccesS plantea una plataforma digital integrada, conocida como Universal Accessibility Suite, que reúne herramientas y metodologías para diseñar, monitorizar y gestionar edificios inteligentes desde una perspectiva de accesibilidad universal. La plataforma combina tecnologías como Internet de las Cosas (IoT), modelos BIM, inteligencia artificial y analítica de datos para adaptar los espacios a las diferentes necesidades de los usuarios sin comprometer su valor patrimonial.

Los resultados de esta experiencia piloto muestran una nueva manera de entender la relación entre patrimonio y tecnología: no se trata solamente de digitalizar monumentos, sino de transformar la experiencia de visita, mejorar la conservación preventiva y eliminar barreras físicas, sensoriales, informativas y digitales.

Un patrimonio histórico que mira hacia el futuro

La intervención en la Capilla Brancacci plantea uno de los grandes retos actuales del patrimonio cultural: adaptar un monumento histórico a las necesidades contemporáneas sin alterar su autenticidad ni comprometer su conservación.

Investigadores llevan a cabo trabajos de diagnóstico y monitorización en la Capilla Brancacci para estudiar el estado de conservación de los frescos mediante tecnologías avanzadas.

Los espacios patrimoniales presentan desafíos específicos. Muchos fueron construidos siglos antes de que existieran los criterios contemporáneos de accesibilidad universal, por lo que introducir mejoras requiere un equilibrio entre innovación y respeto por la arquitectura original.

El proyecto AccesS aborda este desafío mediante una combinación de tecnologías avanzadas como sensores inteligentes, análisis de datos, inteligencia artificial, modelos BIM (Building Information Modeling), Digital Twin (gemelos digitales) y sistemas de gestión adaptativa. Estas herramientas permiten convertir el edificio histórico en un espacio monitorizado, capaz de generar información sobre sus condiciones ambientales y su uso por parte de los visitantes.

Una red de sensores recopila datos como temperatura, humedad, calidad del aire, iluminación y flujo de visitantes. Esta información se analiza de forma integrada para comprender cómo influyen las condiciones del entorno en la conservación de los frescos y cómo puede mejorarse la experiencia de visita. La inteligencia artificial ayuda a identificar patrones y posibles riesgos, mientras que el modelo BIM permite organizar información del edificio relacionada con su estructura, materiales, accesibilidad y mantenimiento.

En la Capilla Brancacci, el Instituto de Ciencias del Patrimonio Cultural del Consejo Nacional de Investigación italiano (CNR ISPC) ha desempeñado un papel clave en el desarrollo de soluciones digitales, sistemas de monitorización y herramientas para la valorización del monumento. Su trabajo se centra en integrar la investigación científica con tecnologías digitales para mejorar la conservación preventiva, analizar los datos obtenidos durante la monitorización y desarrollar nuevas formas de acceso al patrimonio cultural.

El Mercado de Verónicas de Murcia

En España, el proyecto cuenta con el Mercado de Verónicas de Murcia, construido por Pedro Cerdán entre 1912 y 1916, como caso demostrador. Este edificio histórico sirve como escenario para probar cómo tecnologías inteligentes, sistemas de monitorización y análisis de datos pueden aplicarse a un espacio público con gran actividad ciudadana sin alterar su identidad arquitectónica.

El Mercado de Verónicas de Murcia es el piloto español del proyecto AccesS, donde se prueban soluciones de accesibilidad universal, sostenibilidad y gestión inteligente aplicadas a un edificio histórico en uso.

El objetivo del piloto es analizar cómo las tecnologías inteligentes pueden ayudar a transformar un edificio histórico activo en un espacio más accesible, eficiente y sostenible. Para ello, el proyecto estudia las necesidades de visitantes, comerciantes y trabajadores, identificando barreras de uso y evaluando cómo las herramientas digitales pueden contribuir a mejorar la experiencia cotidiana sin perder la identidad arquitectónica del edificio.

Estas soluciones permiten recopilar información sobre el funcionamiento del edificio y generar datos útiles para optimizar recursos, mejorar la organización de los espacios y apoyar la toma de decisiones. Al igual que en la Capilla Brancacci, el objetivo no es únicamente instalar tecnología, sino crear modelos de gestión basados en información real sobre cómo se utilizan los edificios históricos.

La experiencia del Mercado de Verónicas demuestra que la accesibilidad no es un desafío exclusivo de museos o monumentos emblemáticos. También afecta a mercados, edificios públicos y espacios de encuentro donde las personas desarrollan su vida cotidiana.

La comparación entre ambos casos demuestra la flexibilidad del enfoque tecnológico del proyecto. Mientras Florencia aplica estas herramientas a la conservación de una obra artística del Renacimiento, Murcia explora su aplicación en un edificio histórico que continúa formando parte de la vida diaria de la ciudad. En ambos casos, los datos y la tecnología se convierten en herramientas para mejorar la relación entre las personas y los espacios patrimoniales.

Nuevas soluciones para una visita más inclusiva

Uno de los principales resultados del piloto florentino ha sido la introducción de mejoras destinadas a hacer la experiencia más cómoda e inclusiva.

El proyecto AccesS amplía el concepto de accesibilidad en los espacios culturales mediante soluciones que abarcan las dimensiones física, sensorial e informativa, facilitando que más personas puedan conocer y disfrutar de la Capilla Brancacci.

Además, estos sistemas permiten recopilar información continua sobre el comportamiento del espacio, generando una base de datos que facilita la toma de decisiones relacionadas con la conservación preventiva y la gestión del edificio.

Uno de los avances más relevantes del proyecto es la posibilidad de correlacionar estos datos ambientales con la información sobre los flujos de visitantes. Esta combinación permite comprender mejor cómo el uso del espacio puede influir en las condiciones de conservación de los frescos y ayuda a diseñar estrategias de gestión más sostenibles basadas en datos.

También se han incorporado elementos orientados directamente al visitante, como sedes ergonómicas que permiten una contemplación más cómoda de los frescos y recursos táctiles destinados a facilitar el acceso al patrimonio a personas con discapacidad visual. Entre estas soluciones destaca un panel táctil dedicado a la escena de La curación del cojo y la resurrección de Tabita, desarrollado por el Departamento de Ingeniería Industrial de la Universidad de Florencia, que permite acercar el contenido de la obra a personas ciegas o con discapacidad visual mediante una representación accesible del fresco.

Estas medidas muestran un cambio de paradigma: la accesibilidad deja de considerarse una adaptación específica para determinados colectivos y pasa a formar parte de una estrategia global de calidad de la experiencia cultural.

Un visitante mayor que necesita descansar, una persona con movilidad reducida, alguien con discapacidad visual o un turista que desconoce la historia del lugar pueden beneficiarse de soluciones diseñadas desde una perspectiva universal.

La tecnología digital como nueva puerta de entrada al patrimonio

Además de las mejoras físicas, uno de los elementos más destacados del proyecto es la creación de nuevas formas digitales de acercarse a la Capilla Brancacci.

Las tecnologías inmersivas amplían las formas de acercarse al patrimonio cultural. Herramientas digitales como BrancacciPOV permiten explorar la Capilla Brancacci mediante nuevas experiencias de aprendizaje y divulgación más allá de la visita tradicional.

El CNR ISPC ha desarrollado la plataforma BrancacciPOV (Point of View), basada en el framework open source ATON, que permite acceder a contenidos de profundización sobre la historia del monumento, las restauraciones realizadas y las investigaciones científicas llevadas a cabo sobre los frescos. La herramienta integra información procedente de estudios diagnósticos, documentación histórica y trabajos de conservación, ofreciendo una nueva forma de explorar el patrimonio más allá de la visita tradicional.

Uno de los aspectos más innovadores del proyecto es la posibilidad de relacionar los datos ambientales con la información sobre los movimientos de visitantes y las condiciones de conservación de los frescos. El objetivo es avanzar hacia modelos de mantenimiento preventivo, donde las decisiones no dependan únicamente de inspecciones periódicas, sino también del análisis continuo de datos.

La plataforma demuestra cómo las tecnologías digitales pueden convertirse en una extensión del propio monumento: no sustituyen la experiencia física, sino que permiten descubrir información adicional que normalmente permanece fuera del recorrido del visitante.

Este tipo de herramientas amplía las posibilidades del patrimonio cultural. La visita ya no depende exclusivamente de encontrarse físicamente dentro del edificio, sino que puede complementarse antes, durante y después del recorrido mediante recursos digitales.

La combinación entre investigación, datos y experiencia del usuario abre nuevas oportunidades para museos y monumentos históricos, especialmente aquellos que necesitan proteger sus obras frente a una presión creciente de visitantes.

Conservación y accesibilidad: dos objetivos que pueden avanzar juntos

Uno de los aspectos más innovadores del proyecto AccesS es demostrar que accesibilidad y conservación no son objetivos opuestos. Tradicionalmente, los espacios patrimoniales han tenido que enfrentarse al dilema entre proteger las obras y facilitar el acceso público. Sin embargo, los sistemas inteligentes permiten encontrar soluciones más precisas. La combinación de sensores, análisis de datos e inteligencia artificial permite pasar de un modelo de conservación reactivo a uno preventivo.

Los sistemas de monitorización instalados en la Capilla Brancacci recopilan datos ambientales y sobre el uso del espacio para apoyar una conservación preventiva basada en información en tiempo real.

En lugar de actuar únicamente cuando aparece un problema, los responsables del patrimonio pueden anticipar posibles riesgos mediante el seguimiento continuo de las condiciones del edificio.

El seguimiento de variables ambientales como temperatura, humedad, calidad del aire o condiciones de iluminación ayuda a anticipar riesgos para las obras y permite tomar decisiones basadas en datos. Al mismo tiempo, el análisis de los flujos de visitantes facilita una gestión más sostenible del espacio, equilibrando la protección de los frescos con el derecho de acceso al patrimonio cultural.

La Capilla Brancacci se convierte así en un ejemplo de cómo los monumentos históricos pueden evolucionar hacia modelos de gestión más responsables, donde la protección del patrimonio y el derecho de acceso a la cultura forman parte de una misma estrategia.

Un laboratorio europeo para probar el futuro de los edificios accesibles

La experiencia de Florencia forma parte de una red europea de seis escenarios piloto dentro de AccesS. El proyecto no busca desarrollar una solución exclusiva para monumentos históricos, sino crear una metodología tecnológica capaz de adaptarse a diferentes tipos de edificios y usos, desde espacios patrimoniales hasta centros asistenciales y edificios públicos.

Los dispositivos instalados en la Capilla Brancacci forman parte de la infraestructura tecnológica del proyecto AccesS, diseñada para monitorizar el edificio y mejorar la conservación preventiva de sus frescos.

La red de demostradores incluye el Christo and Jeanne-Claude Centre en Bulgaria, la Fundación Droom je Thuis en Países Bajos, Casa Girasole en Suiza, el Palazzo di Città en Italia y el Mercado de Verónicas en Murcia, España. Aunque cada uno presenta retos distintos, todos sirven para validar una plataforma basada en Internet de las Cosas (IoT), inteligencia artificial, modelos BIM, gemelos digitales y analítica de datos aplicada a la accesibilidad, la sostenibilidad y la gestión inteligente de edificios.

El caso de la Capilla Brancacci representa una tendencia creciente en Europa: la transformación de los edificios históricos mediante tecnologías inteligentes capaces de combinar conservación, accesibilidad y sostenibilidad. La innovación deja de ser un elemento añadido y pasa a formar parte de la forma en que los monumentos se gestionan y se relacionan con sus visitantes.

Los monumentos del futuro no serán únicamente lugares donde conservar obras del pasado, sino espacios vivos capaces de adaptarse a públicos diversos, ofrecer nuevas formas de aprendizaje y utilizar los datos generados por su propio funcionamiento para mejorar la conservación y la experiencia de visita.

La experiencia desarrollada en Florencia demuestra que la innovación tecnológica puede estar al servicio de la historia. Sensores, inteligencia artificial, modelos digitales y nuevas herramientas de comunicación no sustituyen al patrimonio; ayudan a comprenderlo, protegerlo y compartirlo. La clave no está en sustituir la experiencia física del patrimonio, sino en complementarla con herramientas que permitan conocer mejor los edificios, anticipar riesgos y eliminar barreras de acceso.

La Capilla Brancacci, que hace casi siete siglos fue escenario de una revolución artística, vuelve ahora a situarse en la vanguardia. Esta vez, no por una nueva técnica pictórica, sino por convertirse en un modelo europeo de cómo los lugares históricos pueden incorporar inteligencia digital, mejorar su conservación y abrirse al futuro sin perder su identidad.

 
 
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