Un Desayuno Sectorial del CENTAC concluye que las TIC deben democratizar la accesibilidad en el entorno laboral.

Las nuevas tecnologías de la información y la comunicación (TIC) tienen que “democratizar” la accesibilidad, también en el entorno laboral, ya que “no son un artículo de lujo, sino que constituyen un derecho universal”. Estas fueron algunas de las conclusiones del Desayuno Sectorial sobre "Apoyo TIC para la Integración en el Entorno laboral" organizado el pasado 18 de abril por la Fundación Centro Nacional de Tecnologías de la Accesibilidad (CENTAC).

Durante el encuentro, se abordó el papel de las tecnologías como un elemento esencial en la reducción de cualquier brecha social, entre las que se encuentra el ámbito laboral. En este sentido, el Director de Accesibilidad de CENTAC, Juan Carlos Ramiro, planteó que “todavía no le hemos sacado todo el partido a las TIC para una verdadera normalización en el empleo”.

Para el presidente de la Asociación Española de Emprendedores con Discapacidad, Antonio Tejada, la nueva concepción de “profesional digital” podría permitir por primera vez a las personas con discapacidad “competir en igualdad de condiciones en el mercado laboral” que el resto de colectivos.

Según Nuria García, gerente de la Asociación FEAPS para el empleo de personas con discapacidad intelectual (AFEM), uno de los retos es que las TIC “estén adaptadas a la mayoría de personas con discapacidad”, puesto que, en su opinión, “en el caso de las discapacidades intelectuales la adaptación es más difícil que en el caso de las discapacidades físicas”.

El problema alcanza también al ámbito de la formación puesto que, en palabras del defensor de las personas con discapacidad del Ayuntamiento de Alcorcón, Moisés Escobar, “los formadores requerirían un conocimiento de las características de cada discapacidad para adaptar la metodología a las necesidades específicas de cada persona”.

Por su parte, la directora gerente de la Federación Empresarial Española de Asociaciones de Centros Especiales de Empleo (FEACEM), Josefa Torres, apuntó la importancia de una “colaboración del sector especialista de las personas con discapacidad, del mundo asociativo con las administraciones públicas y empresas privadas”. Esta colaboración, que ha sido “muy fructífera” en el ámbito de las tecnologías de consumo, “ha sido menor o no se ha producido” en el terreno de la formación y el empleo. Este problema “se acentúa” en los entornos rurales, donde “la fórmula del teletrabajo no se ha implantado adecuadamente”.

Inversión en accesibilidad en el entorno laboral

En este sentido, el director de Accesibilidad de CENTAC, Juan Carlos Ramiro, también planteó que el coste de la tecnología supone “una barrera en todos los ámbitos” y, aunque todos los ponentes coincidieron en que es uno de los “grandes problemas” para garantizar la accesibilidad tecnológica en el entorno laboral, también se valoró que la adaptación “es el futuro” porque a largo plazo genera “beneficios, ahorro de costes e incremento del potencial de los propios trabajadores”. Cada persona con discapacidad que se integra en el mercado de consumo “es un ahorro”, señaló Tejada, por lo que “no habría que considerarlo como un coste sino como una inversión”, matizó Escobar.

Por último, Juan Carlos Ramiro explicó que, en muchos casos, la adaptación de un puesto de trabajo “no tiene apenas coste” si se conocen en profundidad las TIC. Nuria García añadió que, en algunos casos, la adaptación del entorno laboral ha terminado generando desarrollos de I+D rentables económicamente para la actividad de la empresa. La directora gerente de FEACEM precisó do que, aunque a veces sí suponen un coste elevado, “la adaptación en realidad facilita la vida de todos los trabajadores, y no sólo de aquellos que tienen alguna discapacidad”.

 
 
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