Las conexiones a internet por satélite en España se han multiplicado por diez en tres años, al pasar de algo más de 10.000 accesos a finales de 2022 a cerca de 100.000 a finales de 2025. Aunque esta modalidad representa alrededor del 0,5% de la banda ancha fija, mantiene un papel relevante para llevar conectividad a zonas rurales y remotas donde las redes terrestres presentan limitaciones.

El dato figura en el informe de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) sobre los servicios de comunicaciones electrónicas por satélite en España, identificado como INF/DTSA/244/25. El organismo constata una transformación del sector asociada al despliegue de nuevas constelaciones de satélites, a la mejora de las prestaciones y al aumento de la demanda de conectividad.
El crecimiento se produce en un mercado español caracterizado por una elevada cobertura de fibra óptica hasta el hogar. Pese a ello, el acceso satelital ha ganado presencia como solución complementaria en áreas con menor disponibilidad de infraestructuras fijas o móviles.
Mercado reducido y expansión de la órbita baja
La principal evolución tecnológica procede de los satélites en órbita baja (LEO), situados a varios cientos de kilómetros de la Tierra. Esta arquitectura contrasta con la de los satélites geoestacionarios tradicionales, que operan a unos 36.000 kilómetros.
La menor distancia permite reducir de forma significativa la latencia, es decir, el tiempo que tarda la señal en ir y volver, y mejora la experiencia de uso. En la actualidad, cerca del 90% de los accesos por satélite se concentran en velocidades de entre 100 y 300 Mbps.
La expansión reciente está vinculada a las nuevas constelaciones LEO, con Starlink, la red desarrollada por SpaceX, como actor destacado. También operan o prevén operar en España otras compañías y redes como OneWeb, integrada en Eutelsat, Amazon Leo, Viasat, Hispasat e Iridium.
Usos profesionales, móviles y emergencias
El informe subraya que las comunicaciones por satélite tienen aplicaciones más amplias que el acceso residencial a internet. Actualmente se emplean en comunicaciones marítimas y aeronáuticas, servicios empresariales, internet de las cosas (IoT), servicios gubernamentales y comunicaciones de emergencia.
Otro ámbito de desarrollo es la convergencia entre redes móviles y satelitales. Esta integración está dando lugar a servicios de conectividad directa entre satélites y dispositivos móviles, conocidos como Direct to Device (D2D), que permitirán ampliar la cobertura móvil en zonas sin red terrestre utilizando el mismo teléfono de los usuarios para conectarse directamente con una constelación de satélites.
La CNMC también destaca el papel creciente del satélite en situaciones de emergencia. Durante los incendios que afectaron a zonas de Madrid, Ávila y Toledo en julio de 2026 se utilizó por primera vez en España un servicio de conectividad directa entre satélites y teléfonos móviles, mediante la colaboración de Starlink, Orange y Telefónica y tras una autorización de emergencia de la Secretaría de Estado de Telecomunicaciones e Infraestructuras Digitales.
Estas soluciones permiten mantener las comunicaciones cuando las redes terrestres dejan de estar disponibles. Además, anticipan un escenario en el que los teléfonos móviles podrán conectarse automáticamente a satélites en áreas sin cobertura convencional.
La CNMC prevé que el sector continúe creciendo en los próximos años por la expansión de las constelaciones LEO, el desarrollo del internet de las cosas, la integración con redes móviles 5G y 6G y la aparición de nuevos servicios de conectividad directa a dispositivos. El informe señala, no obstante, que el satélite seguirá funcionando principalmente como complemento de las redes terrestres, aportando cobertura, resiliencia y continuidad del servicio allí donde la fibra o las redes móviles no llegan o no ofrecen una calidad suficiente.