La evolución de la arquitectura hacia modelos de alta eficiencia energética y gestión inteligente ha llevado a que los sistemas de control domótico formen parte de la estrategia proyectual desde las fases iniciales, y fabricantes como Zennio ofrecen soluciones que integran tecnología y diseño sin comprometer la estética. Iluminación, climatización, sombreado, ventilación y monitorización energética ya condicionan la configuración de la envolvente, la elección de materiales y la definición de los espacios técnicos del edificio.

El diseño de los dispositivos de control ha evolucionado hacia criterios de mínima intrusión visual y continuidad material. Pulsadores capacitivos planos, formatos estándar de 55×55 mm compatibles con marcos arquitectónicos y accesorios enrasados permiten mantener la lectura del plano vertical, evitando distorsiones en revestimientos continuos o soluciones cerámicas.
Por su parte, los actuadores de nueva generación pueden gestionar cargas elevadas, registrar consumos o controlar protecciones solares complejas, coordinando la envolvente activa del edificio con la estrategia de climatización y luz natural.
Automatización que optimiza el edificio
La integración domótica no se limita al control manual. Funciones como la regulación automática de iluminación según la luminancia exterior, la gestión dinámica de persianas con eventos solares o la operación coordinada de sistemas HVAC según la ocupación real permiten optimizar la eficiencia energética del edificio, mejorar el factor solar dinámico y estabilizar su operación.
La estandarización del protocolo KNX facilita además la interoperabilidad entre fabricantes, simplifica la documentación técnica y reduce riesgos durante la obra. La presencia de equipos con KNX Secure, como los de Zennio, garantiza la seguridad de las comunicaciones internas, un aspecto clave en entornos corporativos, hoteleros o residenciales premium.
Además, según destaca la empresa, integrar sistemas de control no significa comprometer la integridad del proyecto arquitectónico, sino anticipar su función y coordinarla con la materialidad. Cuando la domótica se diseña junto con la envolvente y la distribución del edificio, este se convierte en un sistema activo, donde tecnología y construcción trabajan de forma conjunta, mejorando el desempeño energético, facilitando el mantenimiento y elevando la calidad de uso final.
Con la integración domótica, la arquitectura no solo construye espacios, sino que crea entornos inteligentes capaces de adaptarse y responder a las necesidades de sus usuarios.