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Los TICS de la Juventud

El Informe "Juventud En España 2004" destaca el uso de Internet en el Hogar Digital y otros interesantes resultados.

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El VI Informe “Juventud en España”, correspondiente al año 2004, ha sido presentado por la Directora General del Instituto de la Juventud (INJUVE), Leire Iglesias, junto a los autores. Entorno familiar, emancipación, economía, consumo, valores, participación y uso de tecnologías, son algunas de las cuestiones que se reflejan en este Informe, que se ha convertido desde hace varios años en el estudio sociológico sobre juventud más importante de nuestro país. Apoyado en una encuesta en la que se han entrevistado a 5.014 jóvenes entre 15 y 29 años, este VI Informe aporta datos estadísticos acerca de numerosos aspectos relacionados con los jóvenes. La población comprendida entre 15 y 29 años se estima en algo menos de la cuarta parte del total de la población española. Concretamente, el número de jóvenes es de 9.149.511, de los que 4.681.034 son varones y 4.468.477 mujeres. A continuación presentamos los temas que son de una importancia principal referente a la "Valoración y uso de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones".

El usuario tipo de las TICs es un joven menor de 35 años. De los diferentes medios tecnológicos el teléfono móvil es el más usado a nivel individual. El teléfono móvil para los jóvenes de esta generación es más que un medio de comunicación es un medio donde afianzan su identidad e intimidad. El resto de las TICs ordenadores, Internet, y video consola es de acceso familiar y compartido. De hecho todavía hay muchos jóvenes en nuestro país que no disponen de ordenador o de acceso a Internet individualizado. Existen además diferencias estructurales en el acceso a las tecnologías de la comunicación, fundamentalmente según estudios, ocupación y medios económicos. Los jóvenes con menos medios económicos y educativos acceden más difícilmente a las TICs. Todas estas cuestiones llevan a la mayoría de los jóvenes a valorar las TICs en general muy positivamente, teniendo pocas reservas ante los posibles peligros que puedan acarrear. De nuevo los jóvenes con niveles educativos más altos manifiestan cierto grado de preocupación ante determinados efectos negativos de las TICs.

Una característica básica en el uso de las nuevas tecnologías son las diferencias manifiestas que se presentan en cuanto a su disponibilidad. Según las previsiones de las Naciones Unidas, la diferencia entre los que se encuentran a la cabeza de la innovación tecnológica y aquellos que se sitúan en el furgón de cola, lejos de disminuir podría aumentar en el futuro. Nos encontramos pues, ante unas Tecnologías de la Información y Comunicación (TICs), marcadas por la limitación del acceso, por la cobertura desigual, y por su carácter todavía minoritario, al alcance de unos pocos privilegiados. Todos estos rasgos quedan sintetizados en el modelo denominado "brecha" digital. La brecha digital no sólo se da entre fronteras, países desarrollados y no desarrollados en TICs, sino también en el seno de las sociedades avanzadas. Existen brechas de género, edad, educación, medios económicos, ... que darán acceso a estas tecnologías a unos individuos y a otros no. La brecha de edad es una de las que surge con mas claridad. Los jóvenes son los usuarios más abundantes entre los diferentes estratos de edad. El usuario tipo de las TICs sería el de un joven menor de 35 años.

Según los datos del Instituto Nacional de Estadística (ETICH, 2003), el 43% de las viviendas disponen de ordenador y un 25,2% tiene acceso a Internet. A finales de 2003 el 42,5 de la población española de 15 y más años ha utilizado el ordenador y el 34,2% ha navegado por Internet. Los equipos de comunicación de voz también han alcanzado una amplia implantación debido a la combinación del teléfono fijo y el móvil. El 96,9% de las viviendas dispone de algún tipo de teléfono. El 88,1% dispone de teléfono fijo y las viviendas en las que alguno de sus miembros de 15 y más años dispone de teléfono móvil alcanzan ya el 73,7%.

Aproximadamente el 90% de los jóvenes disponen de teléfono móvil y prácticamente todos hacen un uso personalizado. La segunda tecnología más usada, sería el ordenador, la mitad hace uso personal, y la otra mitad han de compartirlos con otros miembros de la familia, algo similar ocurre con la conexión a Internet, aunque en este caso disponen de un 20% menos de conexiones que de ordenadores. Lo que nos daría la medida exacta de la brecha tecnológica que padecen los jóvenes españoles respecto al acceso en estos momentos a Internet para su uso particular. Estos datos nos indican que el teléfono móvil es algo más que un medio de comunicación para los jóvenes, es como indica Santiago Lorente (2002) un modo de afianzar su identidad personal y grupal. Ha permitido al sector más joven de la población, mejorar la socialización con su entorno más inmediato, es decir, el grupo de amigos y compañeros de estudios y aficiones con los que tratan a diario. El teléfono móvil para el joven no es móvil, es íntimo, en pocas palabras afianza su personalidad y su independencia. No obstante, para los padres y el entorno familiar es también una forma de control, es lo que se ha denominado "correa digital". Entonces el móvil emerge paradójicamente como controlador de los hijos sin conseguirlo del todo, y los hijos, con los móviles, simulan la independencia de los padres sin conseguirlo del todo. Digamos que ejerce como nuevo sistema de equilibrio en las relaciones comunicativas en el contexto familiar. El resto de los medios tecnológicos son compartidos prácticamente en uso personal y familiar. Son espacios comunes en el que los jóvenes acceden dependiendo de las necesidades ajenas. Su uso normalmente será compartido y debe adaptarse a las necesidades propias de los demás miembros de las unidades familiares.

 

En cuanto a las diferencias estructurales en los cruces realizados podemos observar claramente brechas de género, edad, nivel de estudios, ocupación y de recursos económicos. En todas las tecnologías analizadas hay diferencias significativas entre hombres y mujeres, fundamentalmente existen más diferencias en tecnologías más antiguas y con fines fundamentalmente de ocio como la videoconsola. Las diferencias de uso del ordenador e Internet son más pequeñas, hay una diferencia aproximada de 10 puntos por encima a favor de los hombres. En cuanto al teléfono móvil prácticamente no existen diferencias significativas. Las mujeres también hacen un uso más familiar de todas las tecnologías. La brecha educativa es clara; los que tienen menos estudios hacen muchísimo menos uso de las tecnologías de la información y la comunicación. Sólo se detecta un uso familiar algo más acusado de la videoconsola y del teléfono móvil en los que tienen menos estudios, pero estas diferencias son muy poco significativas. En cuanto a la ocupación, los que sólo estudian son los que utilizan más la videoconsola. Los que trabajan y estudian hacen más uso del ordenador a nivel personal, aunque compartiéndolo con los familiares, de nuevo son los que sólo estudian los que más lo utilizan. Lo mismo ocurre con Internet. Por último, los que más usan el móvil son los jóvenes que estudian y trabajan. Por lo tanto, los jóvenes que sólo trabajan o buscan empleo son los que hacen menor utilización de las tecnologías en general. Por último, también se puede observar claramente la brecha económica, los que viven exclusivamente de sus ingresos y por lo tanto, tienen independencia económica, son los que usan más los móviles, Internet y el ordenador, sólo los que viven exclusivamente de los ingresos de otras personas, utilizan más la videoconsola.

Hay dos factores claros respecto al uso de las TICs por parte de los jóvenes. Factor uso teléfonos móviles y factor uso ordenador e Internet, un poco diferente aunque en este factor se podría situar la utilización de la videoconsola. El teléfono móvil, prácticamente es usado por la totalidad de los jóvenes y es una tecnología de utilización personalizada, es habitualmente de uso personal e intransferible, por lo que refuerza el mantenimiento de la intimidad de los jóvenes. El uso del ordenador e Internet es similar y se reparte entre el uso familiar e individualizado, se podría decir, que en la actualidad en España son medios de utilización familiar que serán mas o menos utilizados individualmente por los jóvenes, dependiendo del grado de inmersión tecnológica de sus familiares, el uso de la consola se ha quedado reducido fundamentalmente para los más jóvenes en el ámbito familiar.

Valoración y uso de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones

  • La valoración de las TICs ha provocado dos corrientes de pensamiento opuestos que están generando un debate teórico-analítico en el ámbito de los estudios sociopolíticos. Por un lado estarían los tecnofílicos, formado por el grupo de los que ven en las TICs potencialidades capaces de generar nuevas formas de ciudadanía en el camino hacia una nueva democracia directa.
  • Asimismo, los sectores jóvenes de la población que, con enorme fascinación y facilidad han asumido el uso de estas tecnologías, han sugerido con su actitud la posibilidad de un renacer de nuevas identidades y ciudadanía bajo el paraguas tecnológico. Se parte fundamentalmente de una idealización de las grandes potencialidades de las TIC para revitalizar el campo de la participación social y política.
  • En el lado opuesto, se está abriendo otra corriente de pensamiento tecnofóbico que entrevé los peligros de unas tecnologías al servicio de los poderes económicos que tienen la posibilidad de generar un ciberespacio lleno de intereses ocultos y dedicado mayoritariamente al comercio global, donde la comunicación y la información están dominadas por las grandes corporaciones multinacionales y las élites mundiales, donde se están reproduciendo las desigualdades sociales a través de lo que se ha venido en denominar brecha digital, fundamentalmente entre los países occidentales y el tercer mundo.
  • Ambas posturas nos están llevando hacia una valoración de las TICs más realistas y cercanas al mundo real. Los jóvenes, más inmersos en la red que ningún otro colectivo social, manifiestan un mayor nivel de optimismo ante unas tecnologías que les están permitiendo nuevos cauces de comunicación y participación en la vida social.
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