La Diputación Foral de Bizkaia, junto a la Mancomunidad de Servicios Sociales, los ayuntamientos de Busturialdea y con la colaboración de Cruz Roja Bizkaia, ha lanzado un plan piloto destinado a reducir los riesgos de incendios domésticos en hogares de personas mayores y en situación de vulnerabilidad. La iniciativa se centra en la instalación de detectores de humo homologados, con batería de hasta diez años y de fácil fijación al techo, en más de 2.450 viviendas de la comarca.

El programa contempla la distribución de los dispositivos a personas usuarias del Servicio de Atención Domiciliaria (SAD) y beneficiarias de la Prestación Económica para Cuidados en el Entorno Familiar (Pecef), así como a mayores de 70 años que viven solos y a otros colectivos vulnerables menores de 70 años. En algunos municipios, los detectores se instalarán en todas las viviendas, independientemente de la edad o condición de sus habitantes. Para los hogares vinculados a SAD y Pecef, la diputación sufraga la adquisición de los detectores y, en caso de no poder ser instalados por las propias personas cuidadoras, voluntarios de Cruz Roja se encargarán de su colocación.
Formación, prevención y evaluación
La campaña incluye un programa completo de información y formación para asegurar el uso correcto de los detectores. Se enviarán cartas personalizadas a los beneficiarios explicando el objetivo y procedimiento de la iniciativa, se impartirán charlas en los municipios sobre prevención de incendios domésticos y buenas prácticas en el hogar, y se entregarán trípticos explicativos junto con tutoriales accesibles mediante código QR. En los hogares de personas mayores o de otros colectivos, los dispositivos se recogerán directamente en los ayuntamientos para su instalación.
El plan piloto responde a la elevada vulnerabilidad de las personas mayores frente a los incendios domésticos. Los datos muestran que los mayores de 65 años presentan un riesgo de fallecimiento casi tres veces superior al de quienes tienen entre 30 y 64 años, siendo la intoxicación por humo y gases tóxicos la principal causa de muerte. Vivir solo incrementa aún más este riesgo, especialmente durante la noche y en los meses fríos, un factor que justifica la implantación de la campaña en Busturialdea.
Estudios internacionales respaldan la eficacia de los detectores de humo para salvar vidas. Por ejemplo, en Alemania, la instalación generalizada de estos dispositivos ha reducido las muertes por incendio un 27%, pasando de 345 a 253 al año, mientras que el número de fallecimientos por millón de habitantes disminuyó significativamente tanto en edificios nuevos como existentes. Al concluir la campaña, se realizará una evaluación entre los beneficiarios para medir el impacto del programa y extraer aprendizajes que permitan replicar la experiencia en otras comarcas de Bizkaia.