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La eliminación de sustancias tóxicas en los aparatos eléctricos reducirá la tasa de reciclaje que paga el consumidor del hogar digital.

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El pasado 1 de julio, entró en vigor la disposición de la Directiva RAEE por la que se prohíbe el uso en la fabricación de los nuevos aparatos eléctricos y electrónicos (AEE) de cuatro metales pesados y dos grupos de los llamados retardantes bromados de fuego. Esta disposición prohíbe comercializar electrodomésticos que contengan sustancias como el plomo, el cromo hexavalante, el cadmio y el mercurio, así como otras sustancias de alta toxicidad, como las sustancias halógenas.

El objetivo de la directiva es eliminar las mencionadas sustancias de la composición de ciertos AEE, porque suponen un riesgo para la salud humana y para el medio ambiente. Además, en la reparación o reutilización de AEE, los fabricantes no podrán usar piezas y componentes fabricados con este tipo de sustancias.

Reducción o eliminación de la tasa por tratamiento y reciclaje

Pero a su vez, tiene una segunda lectura, igualmente positiva. Según cálculos de la Fundación ECOTIC, la eliminación de las sustancias tóxicas permitirá, a la larga, reducir o eliminar, la tasa que hoy en día abona el consumidor cuando se adquiere un aparato nuevo para su hogar digital. Al minimizar la presencia de sustancias tóxicas, el proceso de manipulado a la hora de desmontar los residuos de aparatos eléctricos y electrónicos para reciclarlos, se simplifica, lo que permite reducir los gastos de tratamiento de los mismos. De esta reducción, a la larga, se verá beneficiado el propio consumidor. Desde el pasado 13 de agosto, y cuando se trata de los aparatos puestos en el mercado con anterioridad a esta fecha - los llamados aparatos históricos- el consumidor ha de abonar en el momento de la compra de un aparato nuevo un coste añadido en la factura que responde, precisamente, a los gastos de gestión y reciclaje cuando el aparato devenga inservible. Con la eliminación de las sustancias tóxicas de los aparatos nuevos, esta tasa poco a poco se irá reduciendo, tal como indican las aproximaciones realizadas por la Fundación ECOTIC.

A su vez, desde que entrara en vigor la mencionada Directiva el pasado mes de agosto de 2005, los productores de aparatos eléctricos y electrónicos (AEE) están obligados a diseñarlos y producirlos buscando su fácil desmontaje, y optimizando sus 3R: reparación, reutilización y reciclaje. De ahí la importancia y el impulso decidido del “eco-diseño” (en inglés: design for environment); para facilitar el proceso de reciclaje y desmontaje, de cara a minimizar costes para beneficiar al consumidor en última estancia.

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