| En la caracterización de un mercado
aparecen siempre tres elementos clave: la oferta disponible, la demanda
real, y entorno, entendido éste último como las condiciones
externas que afectan a este mercado. Seguidamente se apuntan algunos aspectos
que, aun de manera cualitativa, proporcionan una visión sobre la
situación actual de éste.
Cambios socio-culturales
La situación actual de la pirámide de población
española se está modificando, apuntando a una reducción
muy significativa del flujo de nuevos hogares que deberían formarse
en las próximas décadas. A pesar de ello, se considera que
el proceso de formación de hogares se verá impulsado por
la llegada de nuevos flujos, es decir, por la inmigración. Ésta
podría frenar, después del denominado boom inmobiliario,
el esperado descenso en la demanda de viviendas para los próximos
años, que supondría una ralentización en el número
de viviendas nuevas construidas. Por otra parte, es importante entender
el cambio estructural que se está produciendo de forma ineludible
en la población española, que puede resumirse en:
- Cambios en los grupos de convivencia que ocupan
las viviendas, como respuesta a nuevos modelos de familia o lo que también
se denomina “unidades familiares”.
- Evolución de los hábitos de convivencia
y de utilización de la vivienda, como consecuencia del trabajo,
ocio, etc., y en gran dependencia con la tipología de grupo de
convivencia.
- Colectivos con necesidades específicas,
aumentando según la evolución socio-demográfica
de la sociedad, tanto española como europea.
- Situación del entorno económico
financiero, especialmente frente al incremento del precio de venta de
las viviendas y su implicación en la economía familiar.
- Situación de la demanda de vivienda, muy
asociada a los colectivos de usuarios, y también influenciada
por otros aspectos externos (por ejemplo, la inmigración de personas
mayores, de alto poder económico y procedente de países
europeos, que deciden fijar su residencia en la costa mediterránea).
La oferta
En la evolución del mercado se destaca, entre
todos los aspectos posibles, los siguientes:
- Una evolución de la oferta de sistemas,
de forma que algunos sistemas de domótica, seguridad, multimedia
y comunicaciones han desaparecido del mercado al no responder a las
propias necesidades de los usuarios o al no haber sido concebidos con
cuidado (oferta poco madura, tanto desde el punto de vista funcional,
técnico como estético).
- Los costes de los sistemas disponibles en el mercado
se han venido reduciendo, disponiendo en la actualidad de sistemas sencillos
de coste bajo o moderado, aunque se continua encontrándose sistemas
de altas prestaciones y coste elevado, muy enfocados a nichos concretos
del mercado residencial de segmento alto.
- Desaparición de empresas como consecuencia
de la oportunidad del momento en lanzar producto al mercado, sin una
tecnología clara, sencilla y eficiente.
- El crecimiento de empresas con productos muy estudiados
y que operan en el mercado, sin actividades paralelas, y con sistemas
domóticos diseñados de forma exclusiva para el mercado
residencial español, teniendo en cuenta las características
propias de este mercado.
- La realización de numerosas ferias, conferencias,
charlas, seminarios y acciones de promoción y divulgación
de estas tecnologías.
- La creación de asociaciones multisectoriales
con el objetivo de fomentar el mercado y especificar criterios de la
funcionalidad e interoperabilidad de los sistemas.
- El avance en la formación del sector también
por parte de terceros, que no son los mismos fabricantes. Por ejemplo,
se han creado másters y cursos específicos y las nuevas
generaciones de instaladores eléctricos disponen por ejemplo
ya de una asignatura relacionada con la automatización de viviendas
y edificios.
Por otra parte, la oferta se ha caracterizado por el diseño
y lanzamiento en el mercado de productos destinados principalmente para
viviendas de nueva construcción (aproximadamente, sólo uno
de cada cuatro sistemas domóticos ha sido concebido para viviendas
existentes).
Finalmente, cabe comentar que durante mucho tiempo la oferta
se ha venido diseñando en función de criterios distintos
a los propiamente asociados al usuario. El diseño de los sistemas
se realizaba atendiendo a la tipología de vivienda (piso, vivienda
unifamiliar, vivienda aislada, etc.). En estudios recientes se ha podido
comprobar que la tipología de usuario prima frente a la tipología
de vivienda. Las necesidades de los usuarios son distintas, incluso dentro
de una misma promoción inmobiliaria, y la solución implantada
en la vivienda debe dar respuesta a necesidades distintas. Por ejemplo,
en pisos donde viven mayores es crucial la inclusión de prestaciones
de seguridad y de automatización que facilite la vida cotidiana
(por ejemplo, la motorización de persianas). En cambio, la puesta
en marcha remota de algún sistema de la vivienda resulta prácticamente
innecesario, a diferencia de lo que puede ocurrir en pisos para jóvenes
donde la comunicación de la vivienda con el exterior adquiere una
trascendencia importante.
Para la integración de sistemas en el Hogar Digital
(de hardware y software), hay diversidad de sistemas “middleware”
que están diseñados para integrar diversidad de protocolos
y tecnologías bajo un mismo entorno, pudiendo así ofrecer
al usuario un mismo interfaz para el control de los sistemas de seguridad,
de automatización, de equipos de consumo o entretenimiento, de
acceso, etc. Pero suelen ser sistemas complejos que sólo pueden
ser instalados, puestos en marcha y mantenidos por empresas muy especializadas
de integración. Estos obligan al usuario final a depender de por
vida al integrador para cualquier cambio. Hoy en día, muchos de
los clientes potenciales usuario final que acuden a un integrador o instalador
de Hogar Digital buscan ser los “dueños” de los sistemas
que tienen instalados en sus viviendas. Esto es, desean tener acceso a,
al menos, poder cambiar la configuración de los sistemas en su
parte menos crítica (programaciones horarias, escenarios, añadir
nuevos equipos, nuevos perfiles de usuario, etc.) y muchos de las soluciones
o tecnologías integradoras no invitan al usuario final a poder
hacer estos pequeños cambios.
Por otro lado, muchos profesionales del sector, pero sobretodo
los potenciales grandes clientes (promotores inmobiliarios, constructores,
arquitectos, consultores e integradores) no abordan todavía el
mercado de la vivienda digital porque están “esperando”
a que una tecnología o estándar pueda integrar todos los
servicios o subsistemas de una vivienda. En este caso, el error de partida
es creer que los requisitos tecnológicos de múltiples servicios
pueden funcionar sobre cualquier infraestructura digital o analógica.
Es muy probable que existan múltiples funciones o subsistemas que
puedan usar un recurso compartido como una instalación cableada
o un sistema de red de área local, pero siempre existirán
en el mercado, tecnologías (propietarias o no) mucho más
potentes y con menor coste, para una aplicación determinada. Por
lo tanto hay un conjunto de premisas que deben ser tenidas en cuenta a
la hora de abordar el grado de integración de un proyecto, estas
son:
- No hay un sistema que “hace todo”.
- No hay un protocolo que “hace todo”.
- En muchos ámbitos, por ejemplo en la normativa
de instalaciones eléctricas de baja tensión y la seguridad
profesional, hay importantes cuestiones legales a tener en cuenta.
La demanda
La inexistencia de grandes estudios sobre el Hogar Digital
evidentemente dificulta la valoración de ésta. Parece sin
embargo que el mercado directamente dirigidos al sector de consumo esta
creciendo. En el mercado de consumo hay mucha nueva oferta y un creciente
demanda de sencillas sistemas autónomos con posibilidad de integración
(tipo Plug & Play con instalaciones inalámbricas). La demanda
de soluciones “llave en mano” para la nueva construcción
por parte de usuario final esta también experimentado un fuerte
crecimiento. Cuando la nueva generación de usuarios, con una alto
nivel de conocimiento y uso de tecnologías se construyen sus viviendas
demandan una solución integrada de las tecnologías.
En el modelo de negocio de Hogar Digital dirigido a través
de las promociones inmobiliarias la falta de una clara demanda es una
tónica de este mercado, no sólo en España sino fuera
de ella. Se ha repetido en muchas ocasiones que el mercado está
dirigido por la oferta y no por la demanda. El interés de los usuarios
finales entorno a la disponibilidad de un Hogar Digital en su vivienda
sigue basándose en la necesidad de cubrir las expectativas habituales
de éstos, que se reducen básicamente a la seguridad (tanto
personal como patrimonial), la educación, el ocio, las comunicaciones
y el confort, todo ello considerando una gestión óptima
de la energía consumida en la vivienda.
Cabe también indicar que no se han realizado demasiados
estudios de mercado sobre la necesidad real de los servicios y aplicaciones
del Hogar Digital y, asociadamente, de la intención de compra.
Ello puede dar respuesta a los muchos proyectos sin demasiado éxito
que se han venido observando en la evolución de este mercado.
Volumen de mercado
No existen demasiados estudios sobre la relevancia de este
mercado en España y Europa. Sin embargo, las valoraciones realizadas
por distintas consultoras especializadas muestran un crecimiento muy importante
(superiores al 100% en algunos años) y continuado del ritmo de
ventas desde finales de la década de los noventa, tanto en términos
económicos como en unidades vendidas de sistemas.
Las previsiones realizadas prevén una evolución
importante de este mercado mundial, considerando la adaptación
o mejora de equipos domésticos habituales (por ejemplo, de línea
blanca, marrón, etc.) para asegurar su conexión a las comunicaciones
del Hogar Digital. Esta evolución, donde las comunicaciones inalámbricas
parece que podrían ganar terreno, apuntan que en el año
2010 un 20% de las viviendas europeas de nueva construcción podrían
ser consideradas Hogares Digitales.
A pesar de la inexistencia generalizada de valoraciones
sobre este mercado (sólo existen algunas hipótesis más
bien cualitativas), si se percibe la gran potencialidad de este mercado.
Evidentemente, una valoración más detallada de este mercado
debería considerar, no sólo productos concretos del Hogar
Digital (los accesos a Internet, las propias redes, las pasarelas de comunicaciones,
los equipos domésticos tradicionales con nuevas funciones, sensores
y actuadores, etc.), sino las repercusiones económicas en instalación,
servicios de mantenimiento, y todos los servicios que pueden ser aplicados
al usuario y al hogar, cuyo análisis no es nada sencillo. Además,
el desarrollo de este mercado tiene consecuencias directas e indirectas
en la industria de componentes (electrónicos, eléctricos,
etc.) necesarios para el desarrollo de nuevas ofertas de productos y el
incremento de posibilidades de negocio para empresas instaladoras.
Los Roles
En la actualidad, cada sector representando sistemas de
domótica, seguridad, multimedia, comunicaciones y metodods de acceso
están suficientemente maduros para asegurar el desarrollo del mercado.
Y se están produciendo numerosos avances en un concepto más
global e integrada hacía el Hogar Digital. Pero el desarrollo del
Hogar Digital depende en gran medida de la forma adecuada de prestar servicios
y de acertar con un modelo de negocio acorde con la propia idiosincrasia
de cada actor, sin invadir competencias de otros actores. En este nuevo
mercado del Hogar Digital, van a entrar nuevos actores cuyo modelo de
negocio deberá cubrir, aparte de los servicios tradicionales, otros
nuevos de especial trascendencia para la vivienda y el usuario. Por ello
y ambos casos, fabricantes, distribuidores, integradores, puntos de venta,
promotores inmobiliarios, etc., tienen distintos modelos de negocio y
ocuparán distintos papeles en el proceso del desarrollo y mantenimiento
del Hogar Digital. Nuevos roles son los proveedores de servicio y los
integradores de sistemas.
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